Ir al contenido principal

Irigaray y la crítica al psicoanálisis



La cuestión de la diferencia es la cuestión central de nuestro tiempo. Esa es la tesis de la que parte Luce Irigaray cuando publica en 1974 Speculum de la otra mujer, obra cuyo motivo central es un furibundo ataque sobre las tesis del psicoanálisis lacaniano.

Nuestra cultura es una cultura falocéntrica y esto queda reflejado en la forma en la que el psicoanálisis dibuja la construcción de la subjetividad. El niño se constituye como niño en el momento en el que se da cuenta de que posee un pene como aquel de su padre, el cual teme (complejo de Edipo) y la niña se constituye como niña cuando se da cuenta de la ausencia de pene, el cual envidia (complejo de Electra).

Irigaray demostrará, desde una perspectiva posmoderna, cómo toda construcción de la subjetividad se ha dado en la Historia desde la perspectiva psicológica del género dominante. La feminidad se constituye en la cultura como reverso de la masculinidad y en tanto no se destruya el discurso dominante, seguirán reproduciéndose las prácticas de dominación. Aunque se produzcan cambios en la superficie, la igualdad es ilusoria, pues la diferencia originaria desplaza hacia el Yo lo masculino y hacia lo Otro lo femenino.

En el momento en el que algo se constituye como sujeto que conoce, surge algo que es conocido, que es desplazado hacia el ámbito del objeto. Para que exista un Yo debe haber un Otro que necesariamente no sea Yo. La crítica de Irigaray se centra en la idea de que nuestra cultura desplaza lo femenino hacia la otredad. Es necesario partir de este lugar en el que se sitúa el “ser mujer” para construir una nueva identidad que sea afirmación y no negación, que rompa con el discurso falocéntrico imperante.

Irigaray va más allá en sus planteamientos que Butler y su propuesta, al ser más radical, es incluso más polémica. Se propone derrumbar los cimientos del falocentrismo y su discurso y construir uno nuevo desde cero. Los desafíos que va a tener que afrontar, sin embargo, son bastante similares a los de Butler: ¿Cómo es posible crear una nueva identidad de lo femenino que sea afirmación pura, sin desarrollar la negatividad que viene de suyo en cualquier proyecto afirmativo?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Butler y la performatividad.

Hacemos cosas con las palabras. Algo que podría parecer tan evidente es una de las dimensiones del lenguaje menos estudiadas hasta nuestros días. El lenguaje no solo describe la realidad sino que la transforma. Fueron J.L Austin (1911-1960) y J. Searle (1932-) quienes dejaron de analizar palabras y significados y pasaron a estudiar actos del habla . Para estos autores existen un tipo especial de actos que se denominan performativos , enunciados en los cuáles la misma emisión del mismo realiza el hecho que enuncia: “Doy por comenzada la fiesta”. La cuestión de la performatividad va a ser un asunto clave en la forma de entender el género de una de las grandes feministas de nuestro tiempo, a la que dedicamos esta entrada: Judith Butler (1956-). Butler tomará el concepto de performatividad de Austin y le otorgará una nueva dimensión, aplicándolo al género. Para ello se inspirará en las tesis de Derrida, para el que la performatividad no dependerá tanto de la intencionalidad...

John Rawls y el velo de la ignorancia.

A Theory of Justice (1971) se ha constituido en los últimos tiempos como una de las principales defensas del liberalismo en el terreno de lo social. Sus tesis se enfrentan principalmente a algunos de los autores de la  corriente marxista de la filosofía, una de las grandes influencias del pensamiento contemporáneo. Rawls reprochará a estos filósofos el haber dejado de lado la teorización acerca de las cuestiones morales y de la justicia. Para entender la obra cumbre  de J. Rawls, debemos entender qué significa el contractualismo dentro del contexto de la filosofía política. Las teorías del contrato social son aquellas que parten de la suposición de que para vivir en sociedad, el ser humano debe firmar un pacto implícito. En él, a cambio de abandonar la libertad total de la que gozamos en un supuesto estado de naturaleza, obtenemos una serie de derecho y condiciones de seguridad. Las teorías filosóficas contractualistas más conocidas se desarrollan a lo largo de la ...

Voluntad de poder y negación de la vida. La violencia como base de la obediencia.

A estas alturas ya nos damos cuenta de que para que exista una dinámica de poder, debe existir al menos un cierto grado de obediencia. Hemos analizado con Weber cuáles son los modos de legitimación por los que nosotros aceptamos la dominación de otros pero nos queda por hablar del motivo originario, de aquello que subyace bajo todo lo demás: la violencia. Para hablar de la violencia vamos a acercarnos a Nietzsche, un autor del S.XIX para el que se reproduce a lo largo de la historia lo que el denomina como una moral de esclavos. La moral que subyace bajo la civilización occidental es, desde el punto de vista de Nietzsche, una negación de los valores de la vida. Nuestras instituciones, prácticas culturales y códigos son el reflejo de una narrativa de dominación en la que no solamente obedecemos sino que nos recocijamos en la obediencia. Los valores del sacrifio, la compasión y el amor al prójimo se convertirán en nuestras cadenas. Nietzsche culpará de ello en gran medida a la he...